
No es fácil decir adios
Hay dolores que no se gritan, que no se ven, que se esconden detrás de una sonrisa y un «te irá bien». Ver a un sobrinito casi hijo partir es uno de esos.

Hay dolores que no se gritan, que no se ven, que se esconden detrás de una sonrisa y un «te irá bien». Ver a un sobrinito casi hijo partir es uno de esos.