Acompañamiento e inclusión después de un diagnóstico de ceguera o baja visión en Colombia para recuperar la independencia cotidiana.
El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) destacó en el XLII Congreso Internacional de Oftalmología la urgencia de continuar la atención tras agotar las opciones clínicas.
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La rehabilitación integral surge como la ruta indispensable para que los pacientes desarrollen habilidades de movilidad, comunicación y desenvolvimiento en su entorno social y productivo.
Cifras nacionales y la importancia de la rehabilitación funcional
Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE, en Colombia 1.948.332 personas viven con discapacidad visual.
Esta cifra engloba a pacientes con ceguera total y baja visión que requieren herramientas para reorganizar sus actividades cotidianas y plan de vida.
“Cuando una persona recibe un diagnóstico de pérdida visual irreversible puede sentir que se cerraron todas las posibilidades. La rehabilitación le muestra que, aunque no podamos devolverle la visión, sí existen habilidades, estrategias y apoyos que le permiten seguir desenvolviéndose en su entorno, tomar decisiones y desarrollar su plan de vida”, explica Mauricio León, terapeuta ocupacional y experto en inclusión social del CRAC.
La atención profesional debe centrarse en la funcionalidad del individuo mediante procesos adaptados al nivel de visión remanente y los objetivos personales.
Cinco pautas fundamentales para la autonomía y reconstrucción de rutinas
La primera recomendación se enfoca en comunicar el diagnóstico sin desesperanza para motivar la disposición hacia el aprendizaje de nuevas herramientas.
Asimismo, resulta clave activar una remisión oportuna a rehabilitación cuando se identifiquen dificultades para leer, desplazarse o realizar actividades de forma independiente.
El proceso exige evaluar la visión remanente y diseñar un plan personalizado que incluya el uso de bastón, braille, ayudas ópticas y tecnología accesible.
Finalmente, se requiere un acompañamiento psicológico y familiar orientado a fortalecer la autoconfianza y la capacidad de tomar decisiones propias.
Brechas laborales y expansión de la atención regional
El impacto del diagnóstico trasciende la salud, afectando la inclusión laboral en el país según las mediciones oficiales.
El DANE señala que la tasa global de participación laboral en personas con discapacidad fue del 20,2%, frente al 67,2% de la población sin esta condición, registrando una brecha de 46,9% puntos porcentuales.
“El tratamiento aborda la enfermedad, mientras que la rehabilitación trabaja sobre lo que esa condición significa en la vida de la persona. El resultado se observa cuando puede volver a tomar decisiones, desplazarse con mayor seguridad y participar en su entorno”, agrega León.
Frente a las barreras geográficas de acceso, la institución promueve la estrategia «Nadie Sin Rehabilitar» para extender la cobertura nacional mediante alianzas estratégicas.
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De esta manera, el panorama tras un diagnóstico de ceguera o baja visión en Colombia reafirma que la pérdida de visión no implica la pérdida de la autonomía personal.
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